La
adolescencia es una etapa de cambios, experiencias nuevas,
incertidumbres, decisiones importantes para las que a veces no estamos
preparados... Todo ello puede conllevar inseguridades, aislamiento
social, problemas de habilidades sociales... que a veces repercuten en
la autoestima de los adolescentes. Este aspecto influye de forma
decisiva en el desarrollo de la persona y su forma de relacionarse con los demás.
¿Qué entendemos por autoestima? Se define como la valoración que se
tiene de uno mismo y el respeto que la persona se profesa. Esta
valoración puede ser positiva o negativa.
Los adolescentes con
una autoestima positiva se sienten bien consigo mismos, aceptan su propia
valía personal y se sienten satisfechos de sus logros, habilidades y
capacidades personales.
Por el contrario, los adolescentes que
tienen una autoestima negativa se sientes disconformes consigo mismos,
no se aceptará y no valorará ninguna de sus capacidades ni logros.
¿Qué influye en la formación de la autoestima?
- La familia: muchos padres, hermanos, abuelos, etc pueden ser
demasiado críticos y exigentes con los adolescentes, influyendo de forma
muy negativa en la autoestima de los mismos.
- Los amigos: en
muchas ocasiones nos encontramos amigos que refuerzan mucho la
autoestima de los adolescentes, apoyándolos en sus proyectos, siendo
catalizadores de los problemas en otros ámbitos de la vida de este, etc.
Pero también pueden ser una mala influencia para su autoestima si nos
encontramos con amigos demasiado críticos e inflexibles.
- Los
grupos sociales y compañeros de clases: hay chicos que para sentirse
bien consigo mismos necesitan degradar de alguna forma a sus iguales, ya
sea por inseguridades o su propia baja autoestima. Esto influirá de
forma muy negativa al resto de compañeros objetos de sus frustraciones.
Sin hablar de los casos más extremos, como el bullying.
- Los
profesores: los adolescentes pasan una parte significativa de su vida
diaria en el instituto, por lo que los profesores son modelos y guias
muy importantes para ellos. Si los profesores alientan a sus alumnos,
los refuerzan y los apoyan, esto repercutirá de forma muy positiva en su
autoestima. Si por el contrario son demasiado críticos, exigentes y no
los refuerzan, será una influencia muy negativa en este aspecto.
- La moda y los medios de comunicación: todos sabemos lo que suponen
los cánones de belleza a estas edades. Todo aquel que no tenga las
medidas perfectas, vista a la última moda y destaque por su belleza será
criticado y se le incitará a cambiar. Los medios de comunicación juegan
un papel princial en este aspecto. Muchas enfermedades mentales
relacionadas con la imagen corporal como la anorexia, la bulimia o la
vigorexia surgen de ellas.
- La situación económica familiar:
aquellos adolescentes que tienen menos oportunidades a veces pueden
sentirse desplazados y aislados por los demás, aspecto que influye de
forma muy negativa en la autoestima. En otros casos, pueden sentir
frustración al querer involucrarse en actividades que quedan lejos de su
alcance o el verse obligados a descartar estudios para colaborar en la
economía familiar.
- Las redes sociales: este es un aspecto
novedoso, pero que influye de forma muy significativa en la autoestima
del adolecente, que normalmente se encuentra muy activo en estas redes.
Estas nos permiten el anonimato, por lo que es muy fácil humillar,
devaluar y despreciar a los demás sin que haya repercusión alguna.
¿Cómo podemos reforzar la autoestima en estas edades?
- Trabajar para cambiar los pensamientos negativos que tiene los
adolescentes de sí mismos por otros más positivos y saludables.
- Enseñar al adolescente a no frustarse cada vez que cometa algún
error, si no que vea estos como nuevas oportunidades de aprendizaje.
- Incitarles a que prueben actividades nuevas, que sepamos que sean placenteras para ellos.
- Reforzar sus logros y avances, sin criticar cada paso en el que comenta algún error.
- Valorar sus opiniones, siempre tener en cuenta lo que él piensa y
escucharle de forma activa, que sienta que también es importante. La
comunicación de los adolescentes con sus padres, profesores e iguales es
primordial para reforzar su autoestima.
- Enseñar al
adolescente a gestionar sus problemas y conflictos de forma eficiente,
al igual que enseñarles a gestionar sus frustraciones.
- Tratar al adolescente con mucha empatía, que sienta que le comprendemos.
- No juzgarles de manera precipitada ni con mucha dureza.
- Transmitirles siempre confianza y mucha seguridad, que noten que son importantes para nosotros y que confiamos en ellos.
- Es muy impotante evitar restarle importancia a sus preocupaciones.
Por muy insignificantes que nos puedan parecer, para ellos son
importantes, y así deben de ser tratadas.
- Evitar humillarlos. Hay muchas formas más efectivas de corregir sus errores a la vez que les ayudamos.
- Emplear siempre refuerzos, ya que nos ayudan a afianzar conductas
deseadas, consiguiendo que se repitan con una alta probabilidad en el
futuro. Limitar los castigos, recurriendo mejor a la extinción de las
conductas no deseadas.
- Estar muy pendiente de los posibles casos de bullying que puedan darse en los institutos.
- Enseñar a los adolescentes a gestionar de forma correcta las redes sociales.
- Restar importancia a los modelos idílicos que nos presentan el los
medios de comunicación. Fomentar modelos saludables de vida, de conducta
y de apariencia física.
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