El
duelo se define como " un proceso de adaptación emocional que surge a
partir de una pérdida significativa para la persona, ya sea el
fallecimiento de un ser querido, la ruptura con la pareja o la pérdida
de un objeto importante". No solo es una reacción emocional o
psicológica, si no que conlleva también una dimensión física, cognitiva,
conductual e, incluso, filosófica."
El duelo debe vivirse
de manera natural, y no presionar a la persona en duelo para que
"supere" la pérdida. Esto conlleva un tiempo y un ciclo, y cada persona
tiene un ritmo distinto. Suele considerarse duelo normal el periodo que
comprende los primeros 6 meses tras la pérdida, aunque en algunos casos
más traumáticos puede considerarse normal incluso un año, siempre que
este no interfiera de forma significativa en la vida diaria del
doliente, impidiéndole hacer sus actividades habituales.
¿Cuáles son las fases comunes en el proceso de duelo?
- Fase de Negación: en la que la persona se niega así misma la pérdida.
- Fase de Negociación: se negocia consigo mismo o con las personas del
entorno, e incluso con divinidades superiores, intentando buscar una
solución a la pérdida, aunque el sujeto suele ser consciente de la
imposibilidad que supone
- Fase de Depresión: surge cuando los
intentos anteriores fracasan en la meta de alejarno de la realidad.
Suelen ser típicos los sentimientos de angustia y los pensamientos
circulares negativos.
- Fase de Ira: en ella la persona siente
descontento por no poder evitar la situación. Se siente rabia, ira,
culpabilidad, y otras emociones negativas
- Fase de Aceptación:
aparece cuando la persona ha sido capaz de elaborar de forma saludable
sus sentimientos negativos y ha resuelto todos los asustos incompletos.
La persona por fin ha sido capaz de aceptar la realidad y está preparada
para seguir adelante
¿Cómo podemos ayudar a una persona en duelo?
- Deje que llore libremente si así lo necesita. Frases como "no llores"
"tienes que ser fuerte y no llorar delante de los demás" "No demuestres
tu tristeza o los demás se alejarán de ti" es perjudicial para estas
personas. Necesitan desahogarse, llorar la pérdida. El llanto alivia las
tensiones y es positivo en su justa medida.
- Incite a la
persona a hablar de sus sentimientos. Que te cuenten qué piensan, cómo
llevan el día a día, lo que sienten. Esto desahoga psicológicamente al
doliente. Evitemos frases como "a nadie le importa lo que te ha pasado,
cada uno vive su vida".
- No restemos importancia a su
pérdida. Frases como "no pasa nada, estas cosas siempre se superan y ya
está" no ayudan en ningún caso. Demuestrales tu apoyo, hazle ver que lo
que siente es importante. Por supuesto, es adecudo hacerle ver que el
dolor no debe ser para siempre, que tiene que salir adelante, pero sin
menospreciar lo que está viviendo en ese momento.
- Déjele
hablar sobre la persona a la que ha perdido: muchas personas se sienten
incómodas cuando alguien en proceso de duelo le habla sobre su madre fallecida,
su hijo, su marido,... porque creen que no saben qué decir, cómo
actuar,... Solo escucha y sigue la conversación con naturalidad. Para la
persona en duelo esas conversaciones no son tan dolorosas como creemos.
Necesitan hablar de su ser querido, tenerlo presente en su vida, y
saber que a los demás también les importa. La mayoría de las personas
creen que los demás les cambian de tema cuando hablan de eso por que no
les importa o ya se han olvidado del fallecido.
- Está
presente. Es fácil decir "si necesitas algo, llámame": la persona en
duelo no te va a llamar si necesita algo, bien porque no tiene el estado
de ánimo adecuado, bien porque no quieren molestar. Ve a su casa,
llévala a tomar un café, haz una llamada de teléfono. Cualquier cosa que
haga que la persona no se sienta sola, si no que vea que sus amigos y
familiares están ahí con él para lo que necesiten.
- Ayúdale a
volver a la rutina, cambiando aquellas cosas que la hagan quedarse
anclada a ese ser querido. Que vuelva al trabajo, a hacer la compra, a
la peluquería, a tomar café con sus amigas,... en definitiva, que haga
las actividades que siempre ha realizado. Pero cambiando sutilmente
aquello que realizaba con la persona fallecida. No dejemos que mantenga
su cuarto intacto, que deje sus objetos donde siempre, que siga poniendo
el plato en la mesa, y todo aquello que no le permita avanzar.
viernes, 19 de septiembre de 2014
La Autoestima en la Adolescencia
La
adolescencia es una etapa de cambios, experiencias nuevas,
incertidumbres, decisiones importantes para las que a veces no estamos
preparados... Todo ello puede conllevar inseguridades, aislamiento
social, problemas de habilidades sociales... que a veces repercuten en
la autoestima de los adolescentes. Este aspecto influye de forma
decisiva en el desarrollo de la persona y su forma de relacionarse con los demás.
¿Qué entendemos por autoestima? Se define como la valoración que se tiene de uno mismo y el respeto que la persona se profesa. Esta valoración puede ser positiva o negativa.
Los adolescentes con una autoestima positiva se sienten bien consigo mismos, aceptan su propia valía personal y se sienten satisfechos de sus logros, habilidades y capacidades personales.
Por el contrario, los adolescentes que tienen una autoestima negativa se sientes disconformes consigo mismos, no se aceptará y no valorará ninguna de sus capacidades ni logros.
¿Qué influye en la formación de la autoestima?
- La familia: muchos padres, hermanos, abuelos, etc pueden ser demasiado críticos y exigentes con los adolescentes, influyendo de forma muy negativa en la autoestima de los mismos.
- Los amigos: en muchas ocasiones nos encontramos amigos que refuerzan mucho la autoestima de los adolescentes, apoyándolos en sus proyectos, siendo catalizadores de los problemas en otros ámbitos de la vida de este, etc. Pero también pueden ser una mala influencia para su autoestima si nos encontramos con amigos demasiado críticos e inflexibles.
- Los grupos sociales y compañeros de clases: hay chicos que para sentirse bien consigo mismos necesitan degradar de alguna forma a sus iguales, ya sea por inseguridades o su propia baja autoestima. Esto influirá de forma muy negativa al resto de compañeros objetos de sus frustraciones. Sin hablar de los casos más extremos, como el bullying.
- Los profesores: los adolescentes pasan una parte significativa de su vida diaria en el instituto, por lo que los profesores son modelos y guias muy importantes para ellos. Si los profesores alientan a sus alumnos, los refuerzan y los apoyan, esto repercutirá de forma muy positiva en su autoestima. Si por el contrario son demasiado críticos, exigentes y no los refuerzan, será una influencia muy negativa en este aspecto.
- La moda y los medios de comunicación: todos sabemos lo que suponen los cánones de belleza a estas edades. Todo aquel que no tenga las medidas perfectas, vista a la última moda y destaque por su belleza será criticado y se le incitará a cambiar. Los medios de comunicación juegan un papel princial en este aspecto. Muchas enfermedades mentales relacionadas con la imagen corporal como la anorexia, la bulimia o la vigorexia surgen de ellas.
- La situación económica familiar: aquellos adolescentes que tienen menos oportunidades a veces pueden sentirse desplazados y aislados por los demás, aspecto que influye de forma muy negativa en la autoestima. En otros casos, pueden sentir frustración al querer involucrarse en actividades que quedan lejos de su alcance o el verse obligados a descartar estudios para colaborar en la economía familiar.
- Las redes sociales: este es un aspecto novedoso, pero que influye de forma muy significativa en la autoestima del adolecente, que normalmente se encuentra muy activo en estas redes. Estas nos permiten el anonimato, por lo que es muy fácil humillar, devaluar y despreciar a los demás sin que haya repercusión alguna.
¿Cómo podemos reforzar la autoestima en estas edades?
- Trabajar para cambiar los pensamientos negativos que tiene los adolescentes de sí mismos por otros más positivos y saludables.
- Enseñar al adolescente a no frustarse cada vez que cometa algún error, si no que vea estos como nuevas oportunidades de aprendizaje.
- Incitarles a que prueben actividades nuevas, que sepamos que sean placenteras para ellos.
- Reforzar sus logros y avances, sin criticar cada paso en el que comenta algún error.
- Valorar sus opiniones, siempre tener en cuenta lo que él piensa y escucharle de forma activa, que sienta que también es importante. La comunicación de los adolescentes con sus padres, profesores e iguales es primordial para reforzar su autoestima.
- Enseñar al adolescente a gestionar sus problemas y conflictos de forma eficiente, al igual que enseñarles a gestionar sus frustraciones.
- Tratar al adolescente con mucha empatía, que sienta que le comprendemos.
- No juzgarles de manera precipitada ni con mucha dureza.
- Transmitirles siempre confianza y mucha seguridad, que noten que son importantes para nosotros y que confiamos en ellos.
- Es muy impotante evitar restarle importancia a sus preocupaciones. Por muy insignificantes que nos puedan parecer, para ellos son importantes, y así deben de ser tratadas.
- Evitar humillarlos. Hay muchas formas más efectivas de corregir sus errores a la vez que les ayudamos.
- Emplear siempre refuerzos, ya que nos ayudan a afianzar conductas deseadas, consiguiendo que se repitan con una alta probabilidad en el futuro. Limitar los castigos, recurriendo mejor a la extinción de las conductas no deseadas.
- Estar muy pendiente de los posibles casos de bullying que puedan darse en los institutos.
- Enseñar a los adolescentes a gestionar de forma correcta las redes sociales.
- Restar importancia a los modelos idílicos que nos presentan el los medios de comunicación. Fomentar modelos saludables de vida, de conducta y de apariencia física.
¿Qué entendemos por autoestima? Se define como la valoración que se tiene de uno mismo y el respeto que la persona se profesa. Esta valoración puede ser positiva o negativa.
Los adolescentes con una autoestima positiva se sienten bien consigo mismos, aceptan su propia valía personal y se sienten satisfechos de sus logros, habilidades y capacidades personales.
Por el contrario, los adolescentes que tienen una autoestima negativa se sientes disconformes consigo mismos, no se aceptará y no valorará ninguna de sus capacidades ni logros.
¿Qué influye en la formación de la autoestima?
- La familia: muchos padres, hermanos, abuelos, etc pueden ser demasiado críticos y exigentes con los adolescentes, influyendo de forma muy negativa en la autoestima de los mismos.
- Los amigos: en muchas ocasiones nos encontramos amigos que refuerzan mucho la autoestima de los adolescentes, apoyándolos en sus proyectos, siendo catalizadores de los problemas en otros ámbitos de la vida de este, etc. Pero también pueden ser una mala influencia para su autoestima si nos encontramos con amigos demasiado críticos e inflexibles.
- Los grupos sociales y compañeros de clases: hay chicos que para sentirse bien consigo mismos necesitan degradar de alguna forma a sus iguales, ya sea por inseguridades o su propia baja autoestima. Esto influirá de forma muy negativa al resto de compañeros objetos de sus frustraciones. Sin hablar de los casos más extremos, como el bullying.
- Los profesores: los adolescentes pasan una parte significativa de su vida diaria en el instituto, por lo que los profesores son modelos y guias muy importantes para ellos. Si los profesores alientan a sus alumnos, los refuerzan y los apoyan, esto repercutirá de forma muy positiva en su autoestima. Si por el contrario son demasiado críticos, exigentes y no los refuerzan, será una influencia muy negativa en este aspecto.
- La moda y los medios de comunicación: todos sabemos lo que suponen los cánones de belleza a estas edades. Todo aquel que no tenga las medidas perfectas, vista a la última moda y destaque por su belleza será criticado y se le incitará a cambiar. Los medios de comunicación juegan un papel princial en este aspecto. Muchas enfermedades mentales relacionadas con la imagen corporal como la anorexia, la bulimia o la vigorexia surgen de ellas.
- La situación económica familiar: aquellos adolescentes que tienen menos oportunidades a veces pueden sentirse desplazados y aislados por los demás, aspecto que influye de forma muy negativa en la autoestima. En otros casos, pueden sentir frustración al querer involucrarse en actividades que quedan lejos de su alcance o el verse obligados a descartar estudios para colaborar en la economía familiar.
- Las redes sociales: este es un aspecto novedoso, pero que influye de forma muy significativa en la autoestima del adolecente, que normalmente se encuentra muy activo en estas redes. Estas nos permiten el anonimato, por lo que es muy fácil humillar, devaluar y despreciar a los demás sin que haya repercusión alguna.
¿Cómo podemos reforzar la autoestima en estas edades?
- Trabajar para cambiar los pensamientos negativos que tiene los adolescentes de sí mismos por otros más positivos y saludables.
- Enseñar al adolescente a no frustarse cada vez que cometa algún error, si no que vea estos como nuevas oportunidades de aprendizaje.
- Incitarles a que prueben actividades nuevas, que sepamos que sean placenteras para ellos.
- Reforzar sus logros y avances, sin criticar cada paso en el que comenta algún error.
- Valorar sus opiniones, siempre tener en cuenta lo que él piensa y escucharle de forma activa, que sienta que también es importante. La comunicación de los adolescentes con sus padres, profesores e iguales es primordial para reforzar su autoestima.
- Enseñar al adolescente a gestionar sus problemas y conflictos de forma eficiente, al igual que enseñarles a gestionar sus frustraciones.
- Tratar al adolescente con mucha empatía, que sienta que le comprendemos.
- No juzgarles de manera precipitada ni con mucha dureza.
- Transmitirles siempre confianza y mucha seguridad, que noten que son importantes para nosotros y que confiamos en ellos.
- Es muy impotante evitar restarle importancia a sus preocupaciones. Por muy insignificantes que nos puedan parecer, para ellos son importantes, y así deben de ser tratadas.
- Evitar humillarlos. Hay muchas formas más efectivas de corregir sus errores a la vez que les ayudamos.
- Emplear siempre refuerzos, ya que nos ayudan a afianzar conductas deseadas, consiguiendo que se repitan con una alta probabilidad en el futuro. Limitar los castigos, recurriendo mejor a la extinción de las conductas no deseadas.
- Estar muy pendiente de los posibles casos de bullying que puedan darse en los institutos.
- Enseñar a los adolescentes a gestionar de forma correcta las redes sociales.
- Restar importancia a los modelos idílicos que nos presentan el los medios de comunicación. Fomentar modelos saludables de vida, de conducta y de apariencia física.
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